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// Posted by :Pablo Bennet // On :viernes, 25 de octubre de 2013



Un dia tranquilo y aburrido como todos. Profesores que querían acerse pasar por sabios, chicos molestos gritando y ese tentador sueño que da en medio de las clases.
Todo era normal… o eso simulaba.
Por cierto, no me he presentado soy Pablo Bennett. Un chico de 16 años, que vivé en Centro América, Guatemala. Aunque mis padres son originariamente ingleses… decidieron mudarse aquí por razones que ni si quiera yo sé. Soy el menor entre mis hermanos. Mi hermano Rodrigo (el mayor) y mi hermana Paula(la de en medio). Y aunque mi familia suele viajar al extranjero, yo nunca he salido de este país. No es porque yo no quiera, más bien porque no me dejan, siempre encuentran algún pretexto, por lo que ya lo siento normal…
En que estábamos?
Cierto… en ese dia. Era un dia monótono a principios de febrero…
-Hey, Bennett todavía no entrega el proyecto de química –un hombre alto de cabello corto y peinado de lado se me acercaba molesto-
-Si… creo que lo olvide… profe Rafa… -dije aun somnoliento, acababa de despertarme para ir a comprar algo a la cafetería pero mi mala suerte tenia otra cosa planeada. El profe Rafa era uno de los maestros mas exigentes del colegio, sin embargo era muy agradable… cuando no era por las tareas- yo…
-usted…? –suspira – Bennett ya hemos hablado de esto… se que eres brillante pero tu responsabilidad deja mucho que desear…
-yo... lo siento, prometo entregárselo mañana a primera hora…
-pero esta vez que sea enserio –reprocha y sale del salón mientras toca el timbre para el fin del receso-
-diablos… -regreso a mi asiento con desgana, siempre era asi, pero me lo merecia. Según todas las personas yo era un chico brillante y habilidoso que no salía adelante por su gran irresponsabilidad. Pero creo que realmente es que no soy inteligente ni nada por el estilo, ya que si lo fuera, mejoraría mi responsabilidad.
Toda mi vida fue asi, por lo que, aunque me afectara los regaños constantes y intentara hacer deberes, nunca cambiaba. Por lo que mis maestros se cansaban y me terminaban aborreciendo.
-otra vez Bennett? –un chico castaño, alto , tez pálida y cabello ondulado apareció frente a mi.
- Stephan –me alejo un poco algo sorprendido- si… lo se, lo se me tengo que responsabilizar
-tu cerebro se desperdicia ahí adentro –me da un golpe en la cabeza- pensar que puedes superar a los superiores si quisieras –regaña.
-ya, ya no soy tan brillante –me quejo, el frunce levemente el ceño por lo que intento cambiar de tema- por cierto… aquella chica de la fiesta….  –su expresión cambia a una mas relajada-
-¿ella? Pues no esta mal… a sido muy fácil conquistarla –ríe mientras saca un cuaderno.
-¿acaso no tenias novia? – Stephan me voltea a ver con una sonrisa burlona.
-tu mismo lo has dicho, tenia –rie –era demasiado tediosa
-cambias de novia como si fuera chicle –le reprocho, pero ya lo sabia, el, yo y todo el mundo.
-no vas a quedarte por siempre con el mismo chicle si pierde el sabor ¿no es asi?
Y asi se paso todo el segundo periodo. Stephan y yo somos todo lo contrario, yo soy un chico algo timido, de baja estatura, cabello negro, algo largo y despeinado. No me importaba como me veía del todo. Y el era el chico que se peina y demás. Es demasiado extrovertido y siempre anda con saliendo con alguien, pero no cualquier chica, sino las mejores que encontrara.
Y como nos volvimos amigos? Simplemente por tres cosas: nuestro gusto por en anime, mismos gustos en música y nuestros poderes.
Seguramente se preguntaran que poderes. Les explicare, nosotros dos normalmente tenemos algún tipo de… clarividencia que nos permite ver cosas que a otros no. A diferencia que el grita a todo pulmón lo que ha visto y yo simplemente intento ignorarlo.
Normalmente las personas estarían emocionadas con este tipo de cosas, y enrealidad si lo estoy. Sin embargo es tedioso el hecho de que te tomen por un tonto por estar viendo “a la nada” mientras te hablan cuando en realidad estas viendo a una persona, si asi se el puede llamar, haciendo bromas a la gente sin que ellos se den cuenta. O terminar sin saber que te dijieron porque tienes a alguien encima tuyo sermoneándote por cosas sin sentido.
¿tedioso no? Pues ese es mi mundo, suele ser entretenido a veces pero no se lo desearía a los demás.
Bueno regresando a la historia… al terminar el segundo periodo, decidido a ir a comprar aunque sea un “cup cake” que venden los graduandos para conseguir el dinero necesario para sus actividades escolares, ya saben como organizar su fiesta de despedida, pagar sus seminarios o pagar las millones de cosas que les pide en el colegio.
 Sali corriendo de la clase ignorando por completo a algunos compañeros que querían pedirme favores como tutorías, consejos (si, me tratan de psicólogo), recados o simplemente que les acompañe a cosas totalmente innecesarias.
Cabe decir que al igual que el resto iba a ignorar a Stephan, si este no me hubiera detenido.
-demonios… -maldije en mi interior, si el me detenia significa que mi receso seria exclusivamente para el, en pocas palabras… al diablo mis planes de comer algo –¿que sucede ahora? ¿Acaso algúna hermosa ninfa te quiere ligar y necesitas de mi interferencia? –intente decir lo mas educado posible, pero siempre con el sarcasmo que me caracterizaba.
-Si asi fuera, posiblemente habrían escenas que un niño como tu no puede ver –sonreía burlonamente con esa mirada de superioridad que, como si fueran uña y mugre, pareciera que nunca se le quitaría. Aquella con la cual atraía a las pobres víctimas, inocentes y confundidas, hacia la telaraña que tejió astutamente, y que si se puede agregar, yo podía distinguir perfectamente.
-¡no me trates como un niño! –levante la voz mientras el reia triunfante, yo sabia que el quería que yo reaccionara asi, sin embargo, mis impulsos impedian que mantuviera la boca cerrada y no le diera esa satisfacción.
-que tierno –seguia sonriendo, cada vez mas al ver mi enfado aumentar –ya, ya no tranquilo
-no me digas tierno tu gran… -suspiro intentando relajarme –¿que era lo que querias?...
-se me olvidaba, un chico paso buscándote antes para que le vendieras unos animes –se recostó contra la pared aun con una leve sonrisa –creo que era un chico de tercero…
-mejor solo dame su nombre, lo buscare –interrumpi rápidamente, esto tenia que ver con mis ventas, es decir dinero, lo cual es algo primordial para mi.
-Creo que era Sebastian… ¿o era Javier?... –comenzo a rascarse la cabeza dudoso mientras entrecerraba los ojos. Vaya suerte la mia, no se acordaba ni en lo mas minimo.
-olvidalo, mejor tu me acompañas –le jale de su lugar, ganándome una mirada de fastidio y un chasquido de lengua, parecía un niño consentido y en efecto, lo era –tu fuiste el que olvido su nombre.
-que molesto eres –dice resignándose a acompañarme.
-por algo soy tu amigo –sonrei al ver su cara de fastidio, realmente me agradaba molestarle.
Después de vagar por todo el establecimiento buscando la cara del chico, desviándonos un rato a la cafetería para al fin tener en mis manos algo de comida, lo encontramos sentado frente a nuestro salón, justamente en el lugar en donde habíamos comenzado nuestra búsqueda, hablando animadamente con alguien mas… se habran de imaginar las ganas que tenia Stephan de golpearme por hacerlo caminar por todo el colegio.
El chico levanto la mirada para simplemente encontrarse con Stephan conteniendo sus ganas de estrangularme mientras, yo al igual que el, contenia la risa que me daba eso. El chico sonrió ampliamente.
-ustedes dos parecen salidos de un buen anime –reia acercándose, era un chico de tamaño regular, cabello marrón igual que sus ojos, tes blanca y fina, que, lejos de hacerlo ver afeminado, le daban un toque de astucia y juventud.
-eso es lo que nos suelen decir –Stephan reacciono rápido, sonriendo al escuchar eso, dejándome libre de un posible intento de asesinato.
-supongo que es asi –le sonrio levemente, el era un cliente,  tenía que mostrarme cortes, además no tenia mala pinta, por lo que pensé que no seria de los típicos chicos que me compran: gente que hubieran dado todo por tener un pasado desastroso y tener alguna marca demoniaca para sentirse dichosos, o… esos pervertidos tediosos… digo, Stephan era el tipo de gente pervertida que no le importa decírselo a todos, pero esos tipos no se conforman con eso, no lejos de eso. Ellos tiene que hacerte mas  de algo para quedar satisfechos… ganándose asi… una semana en el hospital… y yo un buen castigo.
-Natt el es Bennet –su acompañante se volteo revelando su identidad. Otro de mis compañeros y uno de mis viejos amigos… Luis Andre. Un chico igual de alto que Stephan, cabello castaño oscuro, con un mechon desteñido por el descuido de un tinte que había sido anteriormente azul, ojos miel verdoso, muy intrigantes. Su porte siempre es serio y misterioso, lo cual mucho confundirían con un emo, hasta que lo conoces a fondo, al entenderle encuentras a un chico al quien le encanta molestar , pervertido, habilidoso y a veces hasta romántico.
-Pablo –Agregue, no se desde cuando me han comensado a llamar todos por mi apellido pero no quisiera que incluso los que acabo de conocer me digan asi –Me llamo Pablo.
-Te llamas Bennet –dijieron en coro, Stephan y Luis están decididos a que todo el mundo me llame asi.
- Ustedes… -les diriji una mirada cargados de “mueranse”, “pudranse” y unos cuantos “me las pagan”. Pero al parecer no les llego del todo mi mensaje, ya que en vez de la cara de superioridad que onen cuando les reto, soltaron una carcajada. En ese momento yo era el que tenia que contener algún impulso ascecino, odiaba que no me tomaran encerio.
-no importa -Natt interrumpio intentando no reírse a carcajadas, realmente se lo agradecia – te llamare Bennet ¿esta bien?
-… bueno realmente no importa –suspire rendido, ya debería estar acostumbrado.
- después de reclamos y pucheros aceptas –Stephan seguía riendo tomando asiento en el suelo y recostándose en la pared. Justamente en el lugar de donde le había hecho moverse hace un rato.
-Stephan… ¡¿en que momento hise yo un puchero?! –no me importo que tuviera un cliente cerca, me mostre algo molesto nuevamente. Aunque a Luis y a Natt le hacia mas gracia que otra cosa.
-siempre lo haces, te da ese toque de niño pequeño como siempre –podría jurar que se le iluminaron los ojos. ¿Recuerdan que les dije que me gustaba molestarle? Al igual que yo, el adora molestarme a mi… y los dos conocíamos los puntos débiles del otro.
-¡nunca hago nada de eso! ¡y no soy un niño! –sin embargo yo era un poco mas impulsivo en estos sentidos.
- no, pero lo pareces, demasiado para la edad que tienes, lindo NIÑITO –eso era mas que suficiente, yo…
-Ustedes son la pareja perfecta –Natt no paraba de reir, Stephan y yo solo pusimos los ojos en blanco al verle. ¿Habriamos escuchado bien?
-Eh? –conteste aun desubicado, aun no me crei lo que acababa de escuchar.
-Que ustedes son la pareja perfecta –seguia riendo al ver mi reaccion al escucharlo de nuevo.
“ustedes son la pareja perfecta” esas palabra resonaron a mi alrededor. Logre sentir como toda mi sangre subia a cara, haciéndola arder como nunca había sentido y que definitivamente, no me gustaba hacerlo. Al parecer me equivoque, si era uno de esos chicos locos… aunque para mi “consuelo” me imagino una pareja, no intento hacerme su pareja, pero en ese momento no sonaba tan bueno… enrealidad, las dos opciones me saben realmente amargo, antes y ahora.
-¡que carajo! –y adios buena relacion comerciante/ cliente, si no fuera que estábamos en las instalaciones del colegio, seguramente ya estaría mandando todo al diablo alejándome de ahí para no mostrar una cara tan vergonzosa.
-¿acaso no lo son? –dijo algo decepcionado, por un momento me sentí culpable de hablarle asi.
-como que no amor, al parecer nos descubrieron –senti como Stephan me abrazaba por detrás, agachándose para poder poner su barbilla en mi hombro, asi dejándome completamente estatico y malditamente sonrojado –ya no tienes que negarlo –en momentos como estos maldecia que fuera tan buen actor.
Al no poder pronunciar palabras simplemente voltie hacia el, dándome cuenta de la muy poca distancia que nos separaba. Mi mente aun seguía en blanco, intentando procesar las ultimas cosas que pasaron sin mayor éxito. Lo vi directo a los ojos para confirmar mis sospechas, el desgraciado tenia la cara de un perfecto enamorado, si no fuera por ese brillo en los ojos que, al conocerle bien, delataban sus intenciones: Molestarme y asi ganar esta ronda.
-¡Lo sabia! –sonrio sadisfecho, sin darse cuenta de que yo estaba ardiendo de rabia y que Stephan el amor que mostraba era el amor a saber que logro ganarme.
-¡no te hagas ideas equivocadas! ¡y tu suéltame de una vez! –ya estaba al borde. Empuje a Stephan lejos mientras intentaba recordar que estaba en las instituciones del colegio y asi no golpearle, aunque eso comenzaba a no sonar como razón suficiente.
-¿acaso no lo son? –pregunto sonriendo, pero con obia confucion.
-¡CLARO QUE NO! ¡que hombre en su sano juicio quisiera salir con el! –rugi casi furioso, mi cara estaba roja, mi ceño fruncido, mi respiración era agitada y estoy seguro de que sentía la característica vena en mi frente palpitando. Escuche a Stephan soltar la mas pura y burlona carcajada. Luis quien presenciaba todo en primera fila no podía dejar de reir, intentando controlarla. Natt, quien parecio sorprendido por mi reacción al principio, ahora estaba muriéndose de la risa junto con los otros.
Si que los quería matar.

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